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Entrevista Fanny Mandelbaum

Julio 14, 2008

[Nota de la redacción: la entrevista la voy a copypastear TAL CUAL la entregué, aclarando lo que es volanta, título, bajada, etc... porque me da mucha fiaca andar editándola para el blog]

(Volanta)

Fanny Mandelbaum

(Título)

“El periodismo no depende de la época, depende de la ética”

(Copete)

Debutó en los 60 en programas radiales, y una década después llegó a la televisión. Pero la fama llegó recién en los 90, con la cobertura del Caso María Soledad que “fue una bisagra”, según declara. “Antes, yo era una mano teniendo un micrófono -añade- la gente no conocía mi nombre ni mi apellido”.

(Cuerpo)

Habla pausado, en un tono cálido y gentil. Tiene una mirada expresiva y profunda, y gesticula mucho con las manos. Al hablar, mira a los ojos. Cruza y descruza las piernas, y cambia de posición seguido y relata de manera apasionada los temas que toca.

Mientras Canal 7 transmitía en directo la Cumbre del Mercosur, Fanny Mandelbaum aguardaba en su camarín las directivas de sus productores. “¿Salimos al aire?”, preguntó. “No, no, ahora van a sacarte el micrófono, no vamos a salir”, fue la respuesta. La cumbre había durado más de lo previsto, y el programa Mañana Vemos, que conduce junto con Carla Czudnovsky y Mex Urtizberea, ya no se emitiría por ese día.

(Subtítulo)

Fanny, la justiciera

En sus más de 30 años de carrera, logró destacarse por su cobertura de diversos casos a través de los móviles, sin embargo, la imágen de Fanny en el inconsciente colectivo parece ser otra.

-¿Sentís que la gente todavía te tiene encasillada en el rol movilera como fue en algún momento?

-No, no, si me tienen encasillada como algo, me tienen encasillada como la justiciera. Saben que me pueden venir a contar o denunciar cosas, y yo me voy a ocupar de que las cosas se solucionen.

-Y ahora que hacés un programa en un estudio, ¿no extrañás el tema de las denuncias?

-No, porque las sigo recibiendo

-Si, pero investigarlas.

-Si, pero tenés que tener realmente todo un equipo de gente que trabaje con vos, y que puedas tener acceso a dar alguna solución. Lo tengo como proyecto, pero para hacerlo, tiene que ser en serio. Si tenés un programa nada más para recibir denuncias y que la gente se quede con la frustración, no sirve.

Cuenta que le hubiera gustado investigar casos como el de Nora Dalmasso, o María Marta García Belsunce. Afirma que no se investigaron a fondo, porque eran personas muy vinculadas con el poder y asevera: “Si hubieran sido dos mujeres pobres, se hubiera resuelto mejor”.

También dice que hubiera querido cubrir casos como el de “Felices los niños”, el crimen de Cabezas, o el atentado a la AMIA. Sin embargo, se muestra conforme con el desarrollo de su carrera: “Me sentiría frustrada si no hubiera podido hacer nada pero, por suerte, hice mucho”.

(Subtítulo)

Fanny, la periodista

Si bien obtuvo la fama y el reconocimiento a través de la televisión, declara que su lugar preferido en los medios es otro. “La radio permite desarrollar la imaginación. Vos podés leer un poema, y podés ponerle una música de fondo, o podés contar una historia. Y además podés contar lo que está pasando en el momento que está pasando, sólo si alguien te llama y te lo dice, en la televisión no es así, tenés que armar un móvil”, afirma.

-Sin embargo, vos te hiciste conocida gracias a los móviles.

-Si, soy la movilera veterana. A mi me encantan los móviles, pero si no te ponen en el aire, y está pasando algo, ¡te agarrás una frustración y una bronca que ni te cuento! Porque si estás cubriendo una movilización, por ejemplo, y vos ves que empiezan los tiros, y decís “dame aire, dame aire” y no te dan aire, te volvés loca, loca de bronca. Se sufre mucho con los móviles, pero igual es bueno.

Cuenta que no le molesta dar entrevistas porque no dice mentiras, y dice que el problema lo tienen aquellos que inventan historias. Dice que le gustaría ser entrevistada por Magdalena Ruíz Guñazú, Eduardo Aliverti, o Nelson Castro. Y añade: “A la vez, son personajes que me encantaría entrevistar, son gente a la que respeto intelectualmente y éticamente”.

-¿Cuál fue uno de los personajes que más te haya gustado entrevistar?

-Yo me enamoro de los entrevistados, disfruto de cada uno de ellos. Si me preguntás, a mi me gusta entrevistar a la gente grande.

Interrumpe Carla Czudnovsky desde el camarín de al lado: “Fanny: ¿estás hablando sola?”. “No”, contesta. Se ríen.

-Te decía, me gusta entrevistar a la gente que tiene historias de vida: Florentina Gómez Miranda, María Fuks. Son personajes que me dio mucho placer entrevistar. Me gusta entrevistar a la gente que tiene juventud acumulada.

Cuenta que le costó el ingreso a los medios, porque en su época eran muchísimos menos: “Ahora tenés medios barriales, el cable, internet”. Y cuando se le pregunta por cómo ve al periodismo actual, no duda: “El periodismo no depende de la época, depende de la ética. Hay periodistas que se manejan por plata, y otros creen que pueden cambiar al mundo, y que mantienen el idealismo”.

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Homenaje a Walsh en el día del Periodista

Julio 1, 2008

Día del Periodista

Rodolfo Walsh y el violento oficio de ser escritor

A treinta y un años de su muerte, homenaje a uno de los escritores más comprometidos con su profesión.

“Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria”. Limpiador de ventanas, lavacopas, comerciante, criptógrafo, literato, periodista, militante político; Rodolfo Walsh será recordado como alguien que vivió y murió según sus ideales.

“En 1964 decidí que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aún ahora hay momentos, en que me siento disponible para cualquier aventura”, declara en su autobiografía.

Tras la publicación de Operación Masacre, Walsh revolucionó al periodismo con sus investigaciones sobre los fusilamientos clandestinos de civiles en José León Suárez en 1956, y revolucionó a la literatura adelantándose 9 años a lo que sería un nuevo género: el non fiction. Además dio los primeros pasos de lo que sería su propia revolución personal: “Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que, además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior”.

Para Carlos Varela, ex director de Radio La Red, Walsh fue “un hombre íntegro, un verdadero profesional, [...] un intelectual brillante, y un clarificador”. También declaró que lo recuerda como un analista, un pensador y un periodista comprometido con lo suyo. Y no fue el único que lo tomó como fuente de inspiración, ya sea por su obra como por sus ideales.

El nobel escritor Gabriel García Márquez, destacó la Carta Abierta a la Junta Militar como una obra maestra del periodismo universal, y sus propios contemporáneos, como Osvaldo Bayer, lo consideran un maestro. “Hiciste la mejor literatura con un estilo directo, claro, preciso, como el de un maestro primario rural. Te entendían y te entienden todos. Rompiste el mito sagrado que un intelectual debe ser un travesti de las palabras y no un sembrador de quimeras y rebeldías.”, escribió Bayer en una carta publicada en Página 12.

Eduardo Jozami, declaró en el aniversario número 30 de su muerte, que Walsh fue “Un periodista comprometido con la verdad que sabía escuchar y registrar las voces de los otros, un intelectual decidido a suscribir con todo el cuerpo sus pensamientos y sus dichos. Un compañero de otros tiempos y otras luchas, que cada vez nos parece más actual y a quien sentimos cada vez más cerca”. Porque el pensamiento de Walsh, como lo describe su última esposa Lilia Ferreyra, trasciende las épocas y la adversidad de las circunstancias: “podía considerar que había una situación de derrota, pero mientras él tuviera una capacidad para idear alternativas no se sentía derrotado”.

Fuentes: