Mujeres peligrosamente delgadas, pero con curvas marcadas, labios voluptuosos y escotes infartantes. Los modelos de belleza actuales muchas veces no se corresponden con la media de los cuerpos femeninos, y la víctima más frecuente de esta contradicción es la autoestima de las mujeres, sobre todo de las adolescentes que son aquellas en edad más vulnerable. Frustradas por no verse como la sociedad lo requiere, muchas de ellas se someten a dietas muy estrictas y hasta poco saludables, duras rutinas de gimnasio a una edad bastante joven y lo que es todavía más alarmante: la modificación de la propia naturaleza de sus cuerpos a través de intervenciones quirúrgicas.
Las cirugías estéticas a jóvenes de entre 15 y 20 años se duplicaron entre 2002 y 2003, y siguen en aumento vertiginosamente. “Las jóvenes de 15 años constituyen un grupo de consulta relativamente nuevo”, expresó el cirujano plástico del Hospital Durand Andrés Dimópulos. La doctora Mónica Milito, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER) informó que una de cada diez pacientes que llegan a su consultorio es menor de 18 años. Horacio García y Garza, presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica de Buenos Aires destacó además que aquellas jóvenes que llegan al quirófano son las más influenciables, ya que las que aceptan su esquema corporal tal como es no van a hacer consultas.
Las intervenciones más solicitadas por las adolescentes son: los implantes mamarios, las lipoaspiraciones y rinoplastías (cirugías de nariz). García y Garza explicó que por lo general las operaciones de nariz no presentan inconvenientes ya que “a los 15 años el crecimiento facial ya está constituido y a partir de esa edad ya no hay una modificación en el hueso y en el cartílago”. No es así con las operaciones de mamas, para las que las pacientes deben someterse a pruebas endocrinológicas para comprobar que el desarrollo corporal esté finalizado.
El rol de los medios parece ser clave en este fenómeno del aumento de las operaciones a menores. Manuel Viñal, jefe de servicio de Cirugía Estética del Hospital Ramos Mejía resaltó: “antes, la cirugía de mamas no estaba tan [...] divulgada y hoy se ven mujeres con siliconas por todos lados”. Además “las chicas que consultan conocen todas las técnicas y hasta las últimas novedades – agregó el cirujano Rolando Pisanú – y eso es por los medios”. Por último, el dermatólogo Sergio Escobar añadió: “La presión mediática es muy fuerte, y la industria de la moda, con esas chicas espigadas que aparecen en las tapas de las revistas, se presenta hoy como el modelo a seguir”.
¿Cuál es el rol que cumplen los padres? “Así como en los sectores sociales más altos algunos padres les regalan a sus hijas para los 15 un viaje a Orlando, otros les pagan un implante mamario”, dijo el doctor Fernando Mariona. Las menores necesitan autorización para hacerse las intervenciones, por ende, en última instancia, los padres no presentan resistencia. En la mayoría de las casos, los padres acompañan a sus hijas al consultorio médico, persuadidos por la voluntad de las menores. En otros, son ellos mismos los interesados en la intervención, inclusive más que sus propias hijas. Pisanú ilustró: “algunos llaman diciendo: ‘mi hija se tiene que operar’”. También agregó que existen otros casos de muchas madres que van junto a sus hijas menores a engrosarse juntas los labios. Un ejemplo de cirugía estética en menores es el caso de María Victoria Magariño, que se sometió a una lipoescultura con tan sólo 15 años. Su madre, Susana Coviello, declaró que le preocupa la exigencia estética que tienen hoy las adolescentes, y que su hija antes de la operación “tenía la autoestima por el suelo”.
Los cirujanos justifican las intervenciones a menores como una manera de evitarles un trauma. “Una chica chata, aunque es normal, puede llegar a sentirse menos femenina. Y un par de prótesis le cambia la vida”, describió Jorge Patané, jefe de Cirugía Plástica del Hospital Fernández. Por otra parte, Horacio García y Garza agregó: “en muchas oportunidades el complejo es tan grande que no les permite a los psicólogos seguir avanzando en la terapia, entonces prefieren facilitarles la operación”. Además, Manuel Viñal, explicó que si se acerca una chica de 16 años con su desarrollo completo y psicológicamente preparada, no existen motivos para no hacer la operación.
Sin embargo, es cierto que una intervención quirúrgica conlleva ciertos peligros que las pacientes parecen no tener en cuenta. “Tienden a minimizar cualquier riesgo, y piensan que entrar en el quirófano es como ir a la peluquería”, ejemplificó el cirujano plástico Raúl Banegas. Asimismo, la doctora Milito informó que, por ejemplo, realizar un implante de siliconas antes de que la paciente complete su madurez ginecológica puede provocar daños irreparables en las glándulas mamarias.
Pese a esto, en Argentina no existe ninguna regulación legal que impida las intervenciones en menores, siempre y cuando cuenten con la autorización de sus padres. Y si bien las cifras de menores que se operan llegan a niveles alarmantes, por el momento el tema no se encuentra en debate. No es así en países como Alemania o Chile, cuyos gobiernos están empezando a tomar medidas. En Chile quieren introducir una modificación en la ley que distinga a los menores y mayores de 14 años, para que estos últimos sean partícipes del consentimiento informado respecto de los riesgos y consecuencias de las operaciones, y estén comprometidos con “las decisiones que involucran su propio cuerpo y su salud”. Lo contrario sucede en Alemania que quiere prohibir las cirugías estéticas a menores de 18 años, y establecer una delimitación clara entre aquellas intervenciones consideradas necesarias –por prescripción médica- y aquellas que no.
Entonces, es innegable que existe una presión social que lleva a las adolescentes a querer modificar sus cuerpos a través de la cirugía estética. Esto combinado a que no existe una regulación detallada por parte de la ley sobre en qué casos debe operarse y en qué otros no; y que los padres muchas veces no saben cómo contener a sus hijas, lleva a que las jóvenes cada vez ingresen en mayor medida –y a menor edad- a los consultorios de los cirujanos plásticos para modificar sus cuerpos. La solución sería generar como sociedad un ambiente de contención, con múltiples modelos de belleza, en lugar de uno, en los que todas las adolescentes puedan sentirse identificadas. Además, con la regulación legislativa adecuada, las menores tendrían que esperar hasta la madurez para realizarse las intervenciones, y evaluar, siendo más grandes, si realmente las necesitan. Como declaró Diana Zuckerman, presidenta del Centro de Investigación Nacional para las Mujeres y las Familias de México: “Tener ‘delantera’ es muy importante a los 18 años, pero no tanto a los 25″.
Fuentes:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1022723 19 de junio de 2008
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1007625 27 de abril de 2008
http://www.clarin.com/diario/2001/05/13/s-03815.htm 13 de mayo de 2001
http://www.clarin.com/diario/2004/09/05/sociedad/s-03815.htm 05 de septiembre de 2004
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2008/04/23/mujer/1208962326.html 24 de abril de 2008
http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=146358&paginaid=1
Cámara de Diputados Chile http://www.camara.cl/diario/noticia.asp?vid=31393 23 de junio de 2008
